El equipo argentino de espada masculina logró un sorprendente quinto lugar en la Copa del Mundo de Barcelona, superando todas las expectativas.
La Selección Argentina de Espada Masculina escribió un nuevo capítulo en su historia, alcanzando un notable quinto puesto en la exigente Copa del Mundo por Equipos de Barcelona, disputada este viernes 17 de abril de 2026. El cuarteto albiceleste, compuesto por Agustín Gusmán, Jesús Lugones, Alejandro Taccani y José Manuel Luchetti, demostró una cohesión y nivel técnico excepcionales, proyectando un futuro promisorio para la esgrima nacional en el camino olímpico.
El camino hacia este hito comenzó con una fase de poules impecable, donde los argentinos lograron victorias contundentes que les permitieron acceder directamente a la Tabla de 16. En esa instancia, se enfrentaron a la siempre potente Italia. En un combate vibrante y lleno de estrategia, Argentina sorprendió al mundo al imponerse por un ajustado 45-44, con una actuación estelar de Gusmán en el tramo final que selló la clasificación a los cuartos de final. Esta victoria no solo significó el pase a la siguiente ronda, sino también un tremendo golpe de confianza para el equipo y un verdadero hito para la esgrima sudamericana.
Ya en los cuartos de final, el desafío fue mayúsculo ante la experimentada Corea del Sur, uno de los equipos más laureados del circuito. A pesar de una lucha valiente y puntos espectaculares de Lugones y Taccani, la precisión asiática fue determinante en los momentos clave, y Argentina cayó por 45-39. Esta derrota, aunque dejó al equipo fuera de la lucha por las medallas, no empañó en absoluto la brillante actuación general, ya que la clasificación entre los ocho mejores del mundo ya era un logro sin precedentes en la temporada.
Finalmente, en los combates por los puestos del 5º al 8º, Argentina mostró resiliencia y determinación. Primero venció a Hungría por 45-42 en un duelo táctico, y luego se impuso a Ucrania por 45-41, asegurando así un histórico quinto lugar en el torneo. Este resultado no solo otorga valiosos puntos para el ranking internacional con miras a París 2028, sino que también establece un nuevo estándar de competitividad para La Selección Argentina de Espada, consolidándose como un rival respetado en el circuito mundial.





